¡Disfrutando de la buena vida!

¡Las tartas, me encantan! Podría comer una tartita todos los días. Por eso siempre encuentro una excusa para comer una. Ya sea simplemente para celebrar que hace sol, porque hemos vuelto a subir en nuestra puntuación de valoraciones o, simplemente, porque viene alguien a tomar un café a casa. La tarta es algo imprescindible. Seguro que ya te lo estás imaginando: ¡en este blog te voy a contar dónde puedes encontrar la tarta más rica de Ámsterdam! Porque sí, nunca se sabe si tendrás algo que celebrar cuando vengas a Ámsterdam y, por si acaso, estarías buscando un buen sitio para tomar tarta. Pues bien, voy a empezar por el principio y, para mí, eso es Holtkamp. Si no es solo porque mi abuela siempre iba allí a comprar tarta, es porque en Holtkamp nunca consigo decidirme. Holtkamp está cerca del hotel y es todo un referente en Ámsterdam, ¡y allí todo está buenísimo! Por cierto, también tienen unos bombones y unas croquetas deliciosos.

Seguimos hacia mi calle favorita de Ámsterdam, la Utrechtstestraat. Allí se encuentra la Pastelería Kuyt. Mi favorito absoluto es la tarta de merengue de avellanas. Cuando voy allí, casi siempre compro solo esa. Y las «patitas de cabrito». Pero eso es más bien una tradición familiar. La mejor amiga de mi abuela viene a menudo a tomar café a casa nuestra y siempre los trae.

Otro de mis sitios favoritos para comprar tartas es Pompadour, en las «nueve callejuelas». Esta pastelería está situada en una de mis zonas favoritas de Ámsterdam. Solo con ver el escaparate, mi corazón de goloso empieza a latir más rápido.

Otro buen sitio para tomar una tarta deliciosa es De Kwekkeboom. Aunque solo sea porque allí tienen tompouces de dos capas. Y os puedo asegurar que en ningún otro sitio están tan buenos como allí.

Mi cumpleaños no fue el único motivo que me llevó a escribir una entrada en el blog sobre pastelería en Ámsterdam. También ha sido motivo uno de nuestros huéspedes habituales del hotel. Este señor tiene un trabajo realmente “delicioso”. Es pastelero y viaja por todo el mundo para, sí, probar tartas y buscar inspiración en los sabores. Ya te imaginarás que esto hace las delicias de mi corazón de repostera.

Yo diría: ¡vamos a comer tarta!